El chofer y el auto que nunca tuvimos

En un momento en que llueven críticas al Gobierno por su mala gestión, tanto para frenar la pandemia como para enfrentar la grave crisis económica y social, vuelvo a hacerme una pregunta que me hice muchas veces en el pasado.

Los problemas de nuestro país, ¿son por culpa de la incompetencia del chofer o son por culpa de un auto que no funciona? El chofer es el gobernante de turno y el auto es nuestro Estado.

Recordemos que el Estado moderno nació en el año 1776 después de la independencia de los Estados Unidos, como un “Estado liberal” que garantizaba las libertades individuales, la propiedad privada y la igualdad ante la ley.

Ese Estado amplió sus responsabilidades en el año 1945 después de la Segunda Guerra Mundial, con la creación del “Estado del Bienestar” que garantizaba a los ciudadanos los derechos sociales, como por ejemplo: el acceso a la salud, a la educación, al trabajo, etc.

Si observamos estos dos tipos de Estado y lo comparamos con la evolución que tuvo el Estado paraguayo a lo largo de la historia, vemos que el mismo nunca cumplió ni con las garantías de un “Estado Liberal” ni con los servicios de un “Estado del Bienestar”.

Nuestro Estado nunca fue un proveedor de servicios públicos a nuestra sociedad y siempre fue un botín de los gobernantes de turno para enriquecerse o incrementar su poder.

En la época de Stroessner nuestro Estado formaba parte del “trípode” que nos gobernaba y que sostenía al dictador: el Estado, las Fuerzas Armadas y el Partido Colorado.

Todos los empleados del Estado estaban afiliados al Partido Colorado, del descuento en los salarios de los mismos se financiaba el Partido y los detentores del poder se enriquecían con la distribución de tierras y los contratos con el Estado.

Cuando llegó la democracia, el Estado pasó a ser el botín de guerra de los que ganaban las elecciones, la “troika” de los políticos, los sindicatos de empleados públicos y las empresas proveedoras y contratistas. Existen muchos vasos comunicantes entre los tres sectores: muchos sindicalistas son políticos, muchos políticos tienen empresas proveedoras, etc.

Esa es la realidad del Paraguay…nunca tuvimos Estado…si entendemos por el mismo a aquella organización que financiamos todos con nuestros impuestos y que nos brinda servicios públicos de calidad.

Ese es el auto que hoy tenemos para competir con otros países -que sí tienen Estados que funcionan- en una carrera para acceder a medicamentos y vacunas, que son imprescindibles para detener la pandemia y poder abrir la economía de nuestro país.

Hoy ya tenemos perdida esa carrera y solo nos queda esperar la generosidad y el apoyo de los países que se encuentran delante en este proceso…Hoy dependemos de la caridad internacional.

Si bien esa batalla la perdimos, en el futuro tendremos que librar otras batallas contra otros enemigos que nos impiden progresar, como por ejemplo: la inseguridad en el campo y la ciudad, la ignorancia producto de una pésima educación, la falta de acceso a servicios básicos como agua potable, desagüe cloacal, etc.

Creo que no podemos negar que hoy tenemos un “chofer” a quien le faltan las condiciones para conducir el país ante tamaños desafíos, pero no podemos negar que todos los posibles sustitutos que se encuentran en la línea de sucesión presidencial tampoco las tienen.

Como el problema actual nos afecta a todos, este es un momento en que juntos debemos empujar para sacar el auto del barro y luego de superado el problema, va a ser urgente cambiar el auto…cambiar este Estado fallido que hoy tenemos.

Si no lo hacemos, vamos a seguir empantanados en la pobreza y sin poder progresar.

 

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