Del garage al mundo. ¿Cómo el Paraguay puede transformar talento, tecnología e innovación en empresas globales?

En 2025 se invirtió en startups paraguayas más dinero que en toda la década anterior. ¿Qué cambió para que el capital de riesgo empiece a mirar hacia Paraguay? ¿Qué necesita un emprendedor para pasar de una idea a una empresa con clientes en varios países? ¿Y qué falta todavía para que ese impulso privado se sostenga en el tiempo?

En este episodio de Plaza Pública, Jazmín Gustale —General Partner de IThinkVC, firma de venture capital que invierte en startups tecnológicas de etapa temprana en Ecuador, Perú, Bolivia, Paraguay y Uruguay— y Sebastián Ortiz —CEO de Tesaballo y vicepresidente de la Cámara Paraguaya de Software— analizaron el desarrollo del ecosistema emprendedor paraguayo, el rol del capital de riesgo y los desafíos que enfrenta desde la política pública.

Qué es una startup y cómo invierte un fondo de venture capital

Se explicó que una startup se diferencia de una pyme en tres elementos: nace para resolver un problema con potencial de escala global o regional, no solo local; utiliza tecnología como condición para poder escalar; y compite por capital de riesgo en lugar de financiarse únicamente con la facturación propia. IThinkVC opera con un fondo de 13 millones de dólares aportado por inversionistas y compra participaciones minoritarias, de entre el 5 % y el 6 %, en compañías que ya tienen sus primeros clientes y necesitan capital para expandirse a nuevos mercados. Se detalló que una ronda inicial típica ronda los 500.000 dólares y que el fondo suele ser el primer inversor institucional en liderarla, antes de la entrada de otros inversores ángeles.

El caso Tesaballo: de un garaje en Luque a la industria farmacéutica

Se presentó el caso de Tesaballo, empresa que utiliza inteligencia artificial para predecir, con un nivel de precisión cercano al 80 %, qué moléculas químicas regulan actividades genéticas asociadas a enfermedades como el cáncer, patologías neurodegenerativas, fibrosis o el síndrome post-COVID. El desarrollo tecnológico se originó en Luque, a partir de la investigación de Diego Galeano, paraguayo con doctorado en inteligencia artificial aplicada a biología por Royal Holloway University of London, mientras trabajaba en la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Asunción. La patente resultante es compartida entre la UNA y la Universidad de Pittsburgh, que administra su licenciamiento a Tesaballo. Los clientes de la compañía son empresas farmacéuticas, a las que se venden o licencian los desarrollos antes de que estos avancen hacia la etapa comercial. Se señaló que la empresa se financió con recursos propios, sin capital de riesgo, porque en el momento de su fundación ese tipo de mecanismos no existía en Paraguay.

Cuatro años de ecosistema, medidos en números

Se compartieron cifras del trabajo de IThinkVC en la región: en cuatro años de operación, el fondo evaluó 1.460 compañías, de las cuales 190 son paraguayas. En 2025, el total invertido en startups paraguayas —entre venture capital, inversores ángeles y aportes de empresas privadas— alcanzó unos 3,3 millones de dólares, una cifra que según se indicó superó lo invertido durante toda la década anterior (2014-2024). Del total, solo el 8 % se destinó a AgTech, mientras que la mayor parte se concentró en soluciones tecnológicas para empresas, fintech y, en menor medida, HealthTech. Se mencionó además la existencia de ParCap, la asociación de empresas de venture capital que opera en Paraguay, que pasó de cuatro fundadoras a dieciséis miembros en cuatro años, y de una red de inversores ángeles reactivada hace aproximadamente un año, integrada por quince inversores que evalúan proyectos mensualmente.

El riesgo detrás de una cartera de startups

Se explicó la lógica matemática detrás de este tipo de inversión: de cada cartera, alrededor del 50 % de las empresas no prospera y el capital invertido se pierde; un 30 % devuelve el capital o lo multiplica por dos o tres; y un 20 % retorna la totalidad del fondo, compensando las pérdidas del resto. Por esa razón, cerca del 40 % del capital de un fondo se reserva para inversiones de seguimiento en las compañías que muestran mejor desempeño a medida que avanzan.

La política pública, la pata que falta

Se coincidió en que el desarrollo del ecosistema depende de una pata que hoy está débil: la política pública. Se recordó que el Fondo para la Excelencia de la Educación y la Investigación, que desde 2013 financió investigaciones a través de CONACYT —incluida la que dio origen a la tecnología de Tesaballo—, dejó de contar con fondos asignados tras el cierre del Fonacide. También se señaló que Innovando Paraguay, programa de CONACYT que otorgaba hasta 20.000 dólares a diez proyectos por año para su preincubación y del que surgió una parte relevante de las 190 startups paraguayas relevadas por IThinkVC, no se ejecutó este año por falta de presupuesto. A esto se sumó el caso de una licitación prevista dentro del componente de innovación de la Agenda Digital —programa financiado por el BID y ejecutado por el MITIC— para que una organización internacional gestionara un fondo de apoyo a 50 emprendedores durante dos años; pese a haber recibido dieciséis postulaciones de firmas internacionales, el proceso fue declarado desierto y los recursos se redirigieron a otras prioridades, sin consulta previa con la Cámara de Software ni con ParCap. Se indicó también que el Consejo de Estrategia Digital, creado para canalizar la participación de la sociedad civil en la administración de ese préstamo, se convocó una sola vez desde el cambio de gobierno y no está en funcionamiento. Como referencia regional, se mencionaron los casos de Uruguay, Chile y Perú, donde bancos o agencias de desarrollo cofinancian fondos y aceleradoras privadas bajo condiciones de inversión local, un mecanismo del que IThinkVC ya participa en Perú a través de COFIDE.

El episodio permitió describir un ecosistema emprendedor paraguayo que, en el plano privado, muestra señales concretas de consolidación: una asociación de fondos de venture capital, una red de inversores ángeles activa y casos como Tesaballo que muestran capacidad tecnológica de nivel global desarrollada desde Paraguay. A partir del análisis compartido, se concluyó que ese avance privado tiene un límite mientras la política pública no acompañe con financiamiento estable y mecanismos de cofinanciamiento como los que ya aplican otros países de la región.

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