El desafío de convertir el grado de inversión en desarrollo industrial

Paraguay atraviesa un momento favorable para atraer inversiones, impulsado por el grado de inversión y el deterioro relativo de sus vecinos. ¿Alcanza esto para consolidar un verdadero desarrollo industrial? ¿Qué riesgos pueden frenar este proceso si no se corrigen a tiempo? ¿Está el país preparado para sostener esta oportunidad en el mediano plazo?
En este episodio de Plaza Pública, conducido por Yan Speranza, el economista Julio Fernández —economista jefe del Centro de Estudios Económicos de la Unión Industrial Paraguaya (UIP) y ex director general de Aduanas— y Humberto Colmán —economista jefe de DENDE, ex viceministro de Economía y ex miembro del directorio del Banco Central del Paraguay— analizaron la atracción de inversiones, la política industrial y los riesgos que podrían condicionar su continuidad.
El redescubrimiento de Paraguay como destino de inversión
Durante el programa se explicó que la inversión extranjera directa se ubica actualmente en torno al 2 % del PIB —unos 1.000 millones de dólares anuales—, cifra que duplica los niveles de años anteriores pero que aún resulta baja frente a otros países con grado de inversión. Se señaló que las condiciones tributarias y de estabilidad de Paraguay no han cambiado sustancialmente en las últimas décadas; lo que cambió fue el contexto regional, con un aumento de la presión tributaria en Brasil y otros países vecinos que impulsa a las empresas a “redescubrir” a Paraguay como plataforma de producción y exportación, tal como ocurrió recientemente con la industrialización de langostinos en el país.
Una industria de baja y media complejidad
Se expuso que, pese al crecimiento de las exportaciones industriales —de un 8 % del total en 1998 a cerca de un 40 % en la actualidad—, la mayor parte corresponde a productos de complejidad media o baja, de acuerdo con la metodología del Atlas de Complejidad Económica de la Universidad de Harvard. Se explicó que este patrón está asociado a las limitaciones actuales del capital humano disponible y que ampliar la sofisticación productiva —mencionando ejemplos como el procesamiento de aceite de sésamo o de aluminio— requiere fortalecer la formación técnica a través de instituciones como SINAFOCAL y el SNPP.
Los tres riesgos para sostener la atracción de inversiones
Se identificaron tres focos de atención para no frenar el proceso en marcha. El primero es la disponibilidad energética: se advirtió que el excedente de generación se agotaría hacia 2030, lo que exige definir con anticipación una política tarifaria que permita incorporar nueva generación sin encarecer excesivamente el costo promedio de la energía. El segundo es la vigencia de regímenes especiales dentro del Mercosur —como la posibilidad de importar materia prima y bienes de capital con arancel cero—, beneficio que vence en 2030 y que requeriría una renegociación activa por parte de la cancillería paraguaya. El tercero es la ausencia de financiamiento adecuado para el sector industrial.
La falla de mercado en el financiamiento industrial
Se explicó que, a diferencia del sector agropecuario —que cuenta con garantías como la tierra y ciclos de producción definidos—, la industria enfrenta mayores dificultades para acceder al crédito: el sector concentra cerca del 20 % de la producción y el 10 % del empleo, pero recibe apenas un 9 % del crédito bancario total. Se citaron los casos de España, Corea del Sur, Taiwán y Brasil, países que cuentan con bancos de desarrollo industrial que ofrecen condiciones de financiamiento con años de gracia y tasas preferenciales. Se planteó la necesidad de una entidad de ese tipo en Paraguay, más allá de la Agencia Financiera de Desarrollo (AFD), cuya escala actual se consideró aún limitada.
Evaluación de políticas y el nuevo enfoque del Banco Mundial
Se mencionó un cambio reciente en la discusión internacional sobre política industrial, a partir de un documento del Banco Mundial —en línea con investigaciones del economista Dani Rodrik— que admite la posibilidad de apoyar sectores estratégicos mediante subsidios temporales, siempre que exista evaluación de impacto. Se señaló que en Paraguay y en la región en general no existe una cultura consolidada de análisis costo-beneficio para este tipo de decisiones, a diferencia de países como Brasil o Chile, y que esa carencia se refleja tanto en los incentivos tributarios vigentes —estimados en 1,5 % del PIB en gasto tributario— como en decisiones recientes como el acuerdo Unión Europea-Mercosur, cuyo impacto se está evaluando después de haber sido adoptado.
Previsibilidad institucional y el caso del fertilizante verde
Se analizó el episodio reciente de un proyecto de inversión en fertilizante verde amparado en un decreto que no había considerado su impacto sobre la política energética, lo que derivó en marcha atrás y afectó la credibilidad del marco institucional. Se subrayó que la coherencia entre políticas públicas —industrial, energética, financiera— y la estabilidad de las reglas de juego son condiciones centrales para sostener la confianza de los inversionistas. También se mencionó la incidencia de la corrupción a nivel municipal, donde autoridades locales condicionan permisos ambientales o de instalación, como un factor de riesgo adicional para los proyectos de inversión.
Brasil, la hidrovía y la relocalización productiva
Se destacó a Brasil como socio comercial clave dentro de este proceso de relocalización industrial, favorecido por el acuerdo Unión Europea-Mercosur y por la ventaja comparativa de la hidrovía Paraguay-Paraná frente al transporte terrestre. Se remarcó la falta de una instancia —como REDIEX— que identifique y promueva activamente oportunidades de negocio concretas ante inversionistas extranjeros, en lugar de esperar a que estos las descubran por cuenta propia. También se planteó la necesidad de modernizar el sistema judicial, en particular la legislación de quiebras vigente desde la década de 1960, como parte de las condiciones que sostienen la seguridad jurídica de largo plazo.
Disciplina fiscal y credibilidad crediticia
En el tramo final se advirtió sobre el incumplimiento reciente de la ley de responsabilidad fiscal y su plan de convergencia, señalado como una amenaza para la reputación macroeconómica del país, incluso ante desvíos menores. Se mencionó que una calificadora de riesgo ratificó recientemente la calificación crediticia de Paraguay, aunque advirtiendo sobre la necesidad de resolver estos atrasos para sostener una perspectiva estable.
El episodio permitió describir el momento favorable que atraviesa Paraguay para atraer inversión industrial y los riesgos que podrían limitar su continuidad. A partir del análisis de la energía, los regímenes especiales, el financiamiento y la institucionalidad, se concluyó que aprovechar plenamente esta oportunidad exige mayor capacidad de planificación, análisis de impacto y coordinación entre políticas públicas.
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