Paraguay y su policrisis

En el Foro Económico Mundial de Davos del 2023 hubo una palabra que dominó casi todas las discusiones: Policrisis. Esta palabra describía un mundo donde varias crisis ocurrían al mismo tiempo, interactuando entre sí y multiplicando sus efectos.

En Davos, la policrisis explicaba la convergencia de la pandemia con la guerra de Ucrania, la crisis energética, el cambio climático y las tensiones geopolíticas. Pero este concepto también puede usarse para describir la realidad que vive el Paraguay actualmente, con su propia: Policrisis.

Hoy convergen en nuestro país una crisis energética, una crisis de salud, una crisis educativa, una crisis del sistema previsional y una crisis fiscal.

Todas estas crisis no llegaron de un día para otro, fueron incubadas desde hace mucho tiempo, pero los sucesivos gobiernos han hecho muy poco para evitar que vayan agravándose.

En el tema energético desde el año 1984 hemos disfrutado de la abundante energía de Itaipú y de Yacyretá, pero desde hace 10 años los expertos nos alertan que dicha abundancia terminará. Sin embargo, por motivos políticos hemos sido incapaces de realizar las reformas institucionales necesarias para tener nuevas fuentes de generación de energía.

En el tema de salud desde hace décadas se denuncia la corrupción y la duplicación de inversiones y de gastos entre el IPS y el Ministerio de Salud y se reclama la urgente realización de reformas institucionales que permitan tener un sistema de salud unificado, pero por motivos políticos no se realizan.

En el tema educativo también desde hace muchísimo tiempo se denuncia la pésima calidad de la educación, la politización del Ministerio y últimamente el escándalo de los títulos falsos. De nuevo, las reformas no se realizan por motivos políticos.

En el tema de seguridad social también desde hace muchos años se alerta sobre la quiebra de casi todos los sistemas de seguridad social. Solo la Caja Fiscal este año cerrará con un déficit de 430 millones de dólares. El actual Gobierno que tenía la mayoría en el Congreso intentó realizar una reforma profunda, pero a última hora los intereses políticos lo abortaron.

Todas estas crisis se reflejan en el Presupuesto General de la Nación (PGN) con un déficit muy por encima del límite definido en la Ley de Responsabilidad Fiscal, con atrasos en el pago a los proveedores y con un endeudamiento cada vez más grande.

Durante años la salvación a la falta de recursos fue Itaipú y sus famosos gastos socioambientales. En los últimos tres años, el Gobierno de Peña disfrutó de 650 millones de dólares anuales provenientes de esta fuente, pero el acuerdo firmado en el 2024 entre Brasil y Paraguay nos muestran que estos fondos van a reducirse a su mínima expresión a partir del año que viene.

Ante esta situación necesitamos negociar con el Brasil una nueva tarifa de Itaipú para los próximos años, necesitamos renegociar el Anexo C que está pendiente desde el año 2023 y ahora también necesitamos negociar un nuevo acuerdo de intercambio eléctrico, que nos permita comprar la energía que vamos a necesitar en los próximos años.

Todo lo mencionado requiere llegar a acuerdos con el Brasil, pero hoy las relaciones con nuestro vecino se encuentran extremadamente tensas, en gran parte debido a nuestro alineamiento total con Trump, que está abiertamente enfrentado con el gobierno de Lula.

En resumen, estamos viviendo varias crisis en simultáneo es decir estamos viviendo una policrisis. Cada una de ella tiene su dinámica propia pero una afecta a la otra y juntas se potencian.

Para enfrentar este complejo escenario, hoy más que nunca necesitamos desde la conducción del país un pensamiento sistémico y desde la clase política mucho patriotismo, renunciando a mezquinos intereses particulares en beneficio de todos los que habitan nuestra nación.

Si ello no ocurre, las próximas generaciones lo demandarán.

Artículos relacionados

Respuestas

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *