Pobreza y pandemia

Esta semana el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) de nuestro país presentó sus estimaciones de pobreza monetaria, realizadas con base en la Encuesta Permanente de Hogares del cuarto trimestre del año pasado.

Los resultados no nos sorprendieron e indican un incremento de la población en situación de pobreza, o sea, personas cuyos ingresos no alcanzan para comprar una canasta básica de consumo de bienes y servicios para tener una vida digna. Este índice pasó del 23,5% de la población total del país a fines del 2019 al 26,9% a fines del año pasado. Al mismo tiempo, las personas en situación de pobreza extrema representaron el 3,9% de la población total, una reducción marginal respecto al año 2019 cuando fue del 4,0%. A modo de repaso, personas en situación de pobreza extrema son aquellas cuyos ingresos no alcanzan para comprar una canasta básica de alimentos que le permitan consumir una cantidad mínima de calorías para una vida saludable.

El golpe de la pandemia y las cuarentenas sobre los ingresos de las familias paraguayas fue brutal. El ingreso laboral per cápita cayó en promedio un 11% en las áreas urbanas y casi el 13% en las áreas rurales. Esta reducción probablemente fue mitigada por las transferencias extraordinarias como Pytyvõ, realizadas por el Estado, pero fueron apenas suficientes para sufragar los gastos de alimentación, considerando los montos de las transferencias. Tal vez esta sea una de las razones por las cuales la tasa de pobreza extrema se haya reducido ligeramente en vez de aumentar y puede que también haya mitigado el incremento en la tasa de pobreza total, puesto que los ingresos de muchas familias que han superado el umbral de pobreza seguían siendo solo levemente superiores a esta y generadas en actividades informales, día a día y altamente vulnerables.

No obstante, la situación es clara: la pobreza aumentó y la pandemia seguirá afectando la actividad laboral de las personas que trabajan en sectores comerciales y de servicios debido al retraso en la vacunación, por lo menos durante todo este año y tal vez gran parte del 2022 también. Debemos encarar esta realidad con mucha responsabilidad y madurez como sociedad, porque requiere importantes medidas económicas y sociales de corto plazo para contener la actividad y los ingresos y de mediano plazo para recuperarlo.

A corto plazo, además de acelerar la obtención de vacunas para inocular a más del 70% de la población lo antes posible, la cual sería la solución definitiva a la pandemia, será necesario reactivar los programas extraordinarios de transferencias para los trabajadores formales e informales. Pero debemos aprender de la experiencia y focalizar a aquellos segmentos directamente afectados, de manera a optimizar el costo de los mismos. El entorno económico será relativamente mejor este año debido a los altos precios de la soja que generarán ingresos extraordinarios a los productores y a la cadena productiva agropecuaria. Sin embargo, es fundamental que el Estado congele el gasto salarial y mantenga el ritmo de ejecución de obras públicas observadas el año pasado y buscar focalizarlas en actividades más intensivas en empleo en las áreas urbanas, para mejorar sus resultados. A pesar de todo esto, es probable que la pobreza se incremente nuevamente este año debido a que la dinámica económica aún estará por debajo de su potencial.

Desde una perspectiva de mediano plazo, es preocupante el estancamiento de la pobreza desde el fin del superciclo de commodities en el 2014, fluctuando entre el 24 y el 28% de la población. Es probable que se deba a una reducción en el crecimiento potencial de la economía a partir de allí y la experiencia argentina indica que solo con amplios programas de transferencias no es suficiente para eliminar la pobreza. Por ello, insistimos en la necesidad de reformas que mejoren la eficiencia en el uso de los recursos y la calidad de servicios públicos como la salud, la educación, la infraestructura básica y eliminar las barreras burocráticas que limitan el ecosistema del emprendedurismo y la innovación; para que podamos desarrollar todo el potencial de nuestro país. Solo así derrotaremos definitivamente a la pobreza. Difícil pero posible. Depende solo de nosotros.

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