Dólar sin piso

El dólar cerró el jueves en G. 6.007 en el tipo vendedor mayorista. Esto implica una caída del 7,5% respecto a marzo y del 25% respecto a abril del año pasado, profundizando la apreciación del guaraní. La cotización del dólar es la principal variable de atención de los agentes económicos y hoy es la principal fuente de incertidumbre en los negocios.
El régimen cambiario adoptado por nuestro país, desde el año 1989, es uno de flotación libre del guaraní. La referencia siempre fue el dólar, cuya cotización se movía con cierta previsibilidad porque los flujos de capitales eran limitados y la ejecución de la política monetaria del Banco Central, para regular la liquidez, era principalmente a través de la compra/venta de divisas, especialmente en momentos de alta volatilidad al realizar intervenciones para frenar picos y evitar desalineamientos de corto plazo del tipo de cambio. Estas intervenciones convertían al régimen cambiario en uno de flotación sucia, que limitaba la volatilidad a corto plazo, pero sin afectar la tendencia de mediano plazo del tipo de cambio, generando cierta previsibilidad en la cotización y menor incertidumbre para los agentes. Este esquema funcionó de manera efectiva en las últimas dos décadas y le permitió al BCP acumular reservas sin generar sesgos inflacionarios.
Sin embargo, desde setiembre del 2023 el BCP aplicó un exceso de sintonía fina en la política monetaria. Una reducción acelerada de sus tasas de interés en un contexto en que la Reserva Federal de EEUU seguía la tendencia contraria y habiendo importantes excedentes de liquidez en guaraníes en el sistema financiero local, que generaron incentivos a los agentes económicos a endeudarse en guaraníes y comprar dólares, lo cual motivó una presión alcista continua del dólar y la necesidad del BCP de vender dólares para evitar que siga subiendo y, así, minimizar la presión inflacionaria de un dólar alto.
Esta tendencia terminó en junio del año pasado al agotarse la liquidez en guaraníes, con bruscos aumentos en las tasas de interés en guaraníes. Como resultado quedó un fuerte desequilibrio de stocks deseados por el mercado entre guaraníes y dólares y empezó a operar el proceso inverso al anterior. Los agentes económicos empezaron a tomar créditos en dólares para cancelar los vencimientos de sus deudas en guaraníes, lo que genera un exceso de oferta de dólares en el mercado de divisas que presiona la cotización del dólar a la baja. Se suma a esto el inicio de la emisión de bonos soberanos en guaraníes, cuyo efecto cambiario no fue totalmente esterilizado por el BCP y las ventas extraordinarias de dólares por Itaipú Binacional en la ejecución de los programas sociales, que se incrementaron sustancialmente a partir del segundo semestre del año pasado.
Esta nueva tendencia coincide, además, con un cambio en el contexto internacional. El inicio de reducción de sus tasas de interés por la Reserva Federal en setiembre del 2024 y los altos déficits fiscales y deuda pública federal de EEUU, vienen depreciando al dólar frente a otras monedas desde abril del año pasado, en particular frente al Real brasileño, nuestro principal socio comercial. En paralelo, se disparó el precio internacional de la carne, y últimamente del petróleo, manteniendo una alta presión inflacionaria sobre la canasta familiar. Este primer cuatrimestre, se suma la excelente cosecha de soja que aumenta el ingreso de divisas por las exportaciones respecto al año pasado.
Ante este escenario del mercado de divisas, la actuación del BCP ha sido absolutamente asimétrica, cuando el dólar subía, vendió, pero cuando bajaba no compró. En consecuencia, el dólar que cayó un 10% en el mundo, frente al guaraní lo hizo en 25% y con ello una caída superior al 15% del tipo de cambio real del guaraní (una medida de competitividad de la producción nacional), a su nivel más bajo incluso que en febrero de 1999. Una apreciación de tal magnitud genera daños colaterales. Algunos ya se notan, como la caída en los ingresos tributarios. Otros se irán notando, como una ralentización de los sectores transables y sus niveles de empleo. El BCP, sin arriesgar su meta de inflación, podría y debería comprar dólares para reequilibrar el mercado monetario y minimizar el desalineamiento cambiario de consecuencias muy negativas en la economía.
Respuestas