ANDE. Complejidad y desafíos del Sistema Eléctrico Paraguayo

La electricidad permite brindar bienestar a la población y proveer de la energía necesaria para el desarrollo de la economía. La electricidad requiere de Generación (Itaipú, Yacyretá, Acaray), de Transmisión y de Distribución (ANDE). Qué inversiones demanda esta gestión de la ANDE? Son adecuadas las tarifas vigentes? Qué fuentes alternativas de generación se están buscando?

Invitados: Daniel Ríos y Félix Sosa

En espacio de Dende señalan necesidad de diversificar matriz energética y fijar una tarifa conveniente
 
La crisis hidrológica registrada el año pasado provocó que se analice adelantar la necesidad de diversificar la matriz de generación de energía en Paraguay. Si bien ya se registraron algunos avances, se necesita la aprobación de normativas que permitan no solo incentivar nuevas fuentes de energía, sino también que la Administración Nacional de Electricidad
(ANDE) pueda adquirir lo producido por el sector privado a una tarifa conveniente, coincidieron en señalar el titular de la ANDE, Félix Sosa, y Daniel Ríos, especialista del sector eléctrico e investigador del GISE (Grupo de Investigación en Sistemas Energéticos de la Facultad de Politécnica de la UNA), durante el espacio Plaza Pública Dende, donde se abordó el tema «ANDE: Complejidad y desafíos del sistema eléctrico paraguayo», bajo la moderación de Yan Speranza, y la editorialización de Alberto Acosta Garbarino.
 
Tras señalar la conveniencia del acuerdo sobre la tarifa de Itaipu a principios de este mes, Félix Sosa indicó que esto permitió acceder a recursos financieros que permitirán mejorar  el sector eléctrico paraguayo. Recordó que el Consejo de Administración de Itaipu firmó dos convenios de cooperación financiera para el sector eléctrico paraguayo por un total de USD 203 millones, a ejecutarse en cinco años. De este monto, primeramente se recibió USD 20 millones y en un segundo desembolso USD 100 millones para continuar con las inversiones en infraestructura eléctrica.
 
Históricamente hasta el año 2008, la inversión llegaba hasta 50 millones de dólares anuales y era totalmente insuficiente, pues la necesidad en esa época era de 200 millones de dólares (anuales). Posteriormente, a partir de ese año empezó  a mejorar el nivel de inversión, pero a través de préstamos, señaló. “A pesar de que el año pasado se llegó a un récord de ejecución de obras por 311 millones de dólares, todavía es insuficiente porque tenemos un Plan Maestro con un horizonte de 10 años, pero tenemos muchas obras rezagadas”, relató.
 
Reconoció que la ANDE no realizó las inversiones en infraestructura eléctrica desde el inicio, con lo cual, si bien hay grandes inversiones en la generación de energía, los usuarios no reciben el servicio que se merecen, debido a que la tarifa siempre fue insuficiente. Paraguay tiene actualmente una cobertura del 99,7 % del servicio eléctrico, que representa 1.700.000 clientes y se está trabajando con el BID para poder llegar al 100 % de cobertura.
 
Agregó que con inversiones se pueden reducir las pérdidas técnicas y comerciales, con lo cual se podría recaudar 60 millones de dólares más. Si bien la tarifa de la ANDE es la más competitiva de la región, debe sincerarse para poder sostener en el tiempo las inversiones necesarias para el sistema eléctrico paraguayo.
 
Recordó que la compra de energía (que representa el 60 % del costo operativo sin inversión), así como el tipo de cambio, representan el 70 % costo operativo de la ANDE. Anualmente, la ANDE recauda 900 millones de dólares, mientras que su costo operativo es de aproximadamente 800 millones de dólares. «Tenemos que mejorar principalmente en el área de distribución. En trasmisión estamos en mejores condiciones hoy en día porque tenemos dos líneas de transmisión 500 Kv, se están construyendo grandes obras en transmisión, pero en distribución sí tenemos muchos problemas en la zona rural, donde tenés kilómetros de líneas en distribución”, apuntó.
 
El Plan Maestro de la ANDE con horizonte de 10 años para transmisión, distribución y generación indica una necesidad de inversión en el sistema eléctrico paraguayo de 6.500 millones de dólares, aproximadamente 600 millones de dólares por año. «Es lo ideal que nosotros proyectamos para tener un servicio de calidad», apuntó.
 
El titular de la ANDE dijo también que al existir una tarifa política y no técnica, no se cumple la Ley 966/64, donde indica que la ANDE debe tener una rentabilidad del 8 % al 10 % sobre sus activos inmovilizados (torres, cableado, entre otros). Los activos inmovilizados ascienden a 3.500 millones de dólares aproximadamente.
 
La última modificación de la tarifa de la ANDE fue en el año 2017, después de 14 años de mantenerse en el mismo costo. En este plazo en que no se aprobaron aumentos, se requería un ajuste del 80%, pero en el 2017 se ajustó solo 20 % la tarifa.
 
Recordó que si se cumplía lo establecido en la Ley 966/64 y se ajustaba la tarifa, la ANDE no hubiese tenido la deuda de 1.200 millones de dólares que hoy tiene. Al respecto, mostró su preocupación porque el servicio de la deuda se incrementará en los próximos tres años debido a los vencimientos, por lo cual se debe hacer una reingeniería financiera.
 
Sosa dijo que de acuerdo al crecimiento vegetativo registrado en Paraguay, de 6,5% anual en promedio, en el año 2030 se estaría utilizando el 100 % de la potencia nominal disponible en las binacionales. «Es fundamental empezar ahora nuevas centrales hidroeléctricas y comenzar a diversificar», afirmó.
 
Recordó que existe un proyecto de ley de generación de energía renovable no convencional, principalmente solar y eólica, que tiene media sanción del Senado y que actualmente está en estudio en la Cámara de Diputados, donde existen cuatro figuras: el autogenerador, que permite a una persona generar en su vivienda y si le sobra energía venderla a la ANDE; el cogenerador, que sería el caso de Paracel, donde puede generar para su procesamiento industrial y pueda vender el resto; el generador, que cuando la ANDE, licitación mediante, precise comprar energía, el sector privado invierta y le venda; y el exportador, que le permita generar y vender energía a países vecinos, utilizando las redes de la ANDE.
 
Actualmente, la ANDE puede disponer del 100 % de la energía proveniente de Yacyretá, pero aún no de Itaipu, pero está en construcción la subestación de Yguazu que permitirá retirar el 100% de esta última binacional.
 
Existe un proyecto para que un grupo de empresas privadas adquiera potencia hasta el año 2028, construya subestaciones y abone la tarifa en dólares con ajuste anual. Dijo que con la venta de bloques de energía se podría lograr no tocar la tarifa y tener un ingreso mayor, pero que eso dependerá de la colocación de potencia.
 
«Lo más conveniente es que Paraguay tenga una tarifa competitiva, para que vengan los inversionistas a invertir, generar fuentes de trabajo, desarrollar el país y el excedente colocarlo de la mejor manera posible», apuntó, recordando un estudio realizado por ingenieros de la ANDE.
 
Por su parte, Daniel Ríos expresó que se observa grandes avances desde el punto de vista técnico y que la inversión realizada condice con obras que tocan la vida cotidiana de las personas, el sistema de distribución está mucho más robusto, pero que ahora hay que dar el salto en la transmisión y distribución con otra línea de 500 Kv en paralelo de Villa Hayes a Hernandarias.
 
Agregó que hay un punto incluido en el Plan Maestro de la ANDE que casi no se menciona relacionado con el funcionamiento en paralelo de los sistemas brasileño y argentino a través del sistema eléctrico paraguayo, que conlleva a la culminación de la subestación de Yguazú así como la subestación Valenzuela. «A través de esas dos obras, que son subestaciones, y un refuerzo en la línea de 500 Kv, a través de esas dos subestaciones, el sistema está previsto que aguante, no solamente la proyección de demanda de Paraguay sino también la operación en conjunto con Argentina y Brasil en virtud de una interacción energética», explicó.
 
El investigador de GISE comentó, además, que si bien hay recursos, hay todavía un escollo, donde se debe analizar la forma en que se establece la tarifa que se paga en todos los hogares que reciben el servicio eléctrico. Añadió que la interacción entre la ANDE y el capital privado, que podría darse a través de la generación, permitiría aliviar la carga financiera del ente energético estatal.
 
Con la normativa actual, de promoción de la producción independiente de energía y de transporte independiente de energía, se pretende facilitar el ingreso de proyectos privados dentro del mercado eléctrico nacional y establece una interacción entre la ANDE y el capital privado para definir la tarifa de venta de energía del privado y compra de energía de la ANDE, con el excedente que tenemos hasta el momento.
 
«Eso todavía no conllevó  a un proyecto privado, pero estamos enfrentando una década en la que esa discusión va a tener que darse y sobre todo ciertos aspectos de definición de intereses que pueda llevar a un resultado que pueda satisfacer a ambas partes, porque el privado generalmente se enfrenta a una situación en que la tarifa puede no convenirle para poder repagar su inversión», aseguró y enfatizó que él cree que tanto la distribución como la trasmisión deben quedar en manos de la ANDE.
 
Por su parte, Alberto Acosta Garbarino destacó la importancia del sistema eléctrico, señalando que es imposible pensar en el desarrollo y en la reducción de la pobreza sin un buen sistema eléctrico, amplio e inclusivo. Recordó que el sistema eléctrico paraguayo fue diseñado en el año 1964, con la creación de la ANDE y que a partir de 1990 se produjeron dos fenómenos importantes: la ANDE tuvo una tarifa política y no técnica (que cubra costos y permita margen de utilidad para reinversión), lo que impidió a la empresa eléctrica estatal cubrir sus costos y necesidades de inversión. A esto se sumó que se acabó el financiamiento para infraestructura, lo dejó a la ANDE sin recursos para inversiones.
 
«Ese problema viene arrastrando desde esa época. A partir de 2008 comenzó a recibir de nuevo financiamiento a través de préstamos multilaterales, emisión de bonos, pero el rezago que tiene es muy grande en transmisión y distribución. Y si miramos el horizonte cercano, vemos que empieza a aparecer una tormenta allá por el 2030, que básicamente nos dice que Paraguay comenzaría a consumir gran parte de la potencia que nos puede brindar Itaipu, principalmente», mencionó.
 
Manifestó que Paraguay necesita seguir invirtiendo en transmisión y distribución y, a la vez,  tiene que comenzar a pensar en generación a partir del año 2030, a ser financiada con una tarifa adecuada.
 
Finalmente, Yan Speranza manifestó que existe una gran capacidad de generación, pero se requiere inversión para transmitir y distribuir la energía. «Hay que entender y dejar muy claro que el tema tarifario tenemos que enfrentarlo con algún otro mecanismo más automático, porque si vamos a seguir con el retraso finalmente alguien paga esto», aseveró.
 

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