El traspaso del dólar a los precios

Un dólar más barato no siempre se refleja rápida ni completamente en los precios locales. Es una situación típica en muchos países y en Paraguay.
El efecto traspaso mide cuánto de una suba o baja del dólar termina impactando en los precios internos. Se supone que cuando baja la cotización de la moneda norteamericana, los precios de los bienes importados deberían volverse más baratos.
Algunos productos reaccionan más rápido a los cambios en el valor del dólar, como los combustibles, vehículos y artículos electrónicos, aunque el proceso suele ser lento, parcial y desigual.
La razón es que el precio final de un producto importado no depende únicamente de la cotización de la moneda extranjera. También influyen otros costos que se pagan en guaraníes, como el transporte, los salarios y alquileres. Por eso, una caída del dólar no se traduce de manera automática ni proporcional en los precios domésticos.
El impacto también depende de la moneda en la que operan las empresas y si dichas empresas están dispuestas a ajustar sus ganancias para mantener estables los precios para sus clientes.
Si bien la mayoría de las transacciones internacionales se hacen en dólares, cuando los paraguayos compran productos de Brasil o Argentina también es importante cómo cotizan el real brasileño o el peso argentino en ese momento. Si hay más comercio con los países vecinos, entonces cobra importancia el valor de las monedas de dichos países. Este es el caso de muchos rubros de la canasta básica de alimentos.
Otro elemento importante es el grado de competencia entre las empresas de los segmentos importados. En mercados más competitivos, las empresas prefieren ajustar sus ganancias antes que perder clientes subiendo precios ante un alza del dólar. En cambio, cuando hay menos competencia, el traslado hacia los precios suele ser más rápido.
Ahora, cuando el dólar baja, el efecto es distinto. Hay una regla no escrita: cuando el dólar sube, los precios suben relativamente rápido; cuando baja, los precios tardan más en bajar. Esta asimetría, ampliamente documentada en la literatura económica, suele observarse en mercados donde las empresas tienen mayor capacidad de fijación de precios.
De todas formas, el efecto del dólar sobre la inflación sigue siendo importante, aunque bastante menor que décadas atrás. Estimaciones recientes del Banco Central del Paraguay muestran que, durante el periodo de metas de inflación, una depreciación del guaraní del 10% (suba del dólar) eleva la inflación alrededor de 1,3% en un año.
Antes del conflicto entre Estados Unidos e Irán y el posterior choque petrolero, el índice de precios de los bienes importados (excluyendo frutas y verduras) registró una caída del 5% entre julio de 2025 y febrero de 2026. Considerando que los bienes importados pesan cerca del 30% en el Índice de Precios al Consumidor y que la cotización del dólar bajó 14% en dicho periodo, la caída registrada parece consistente con las estimaciones.
Por otro lado, las investigaciones económicas también muestran que el impacto del dólar sobre los precios locales es menor en países que dejan flotar libremente sus monedas y tienen bancos centrales con credibilidad en el control de la inflación.
En economías pequeñas y abiertas como la paraguaya, el tipo de cambio sigue siendo un factor significativo para la inflación. El dólar importa, pero no lo explica todo. Los precios también dependen de los costos internos, la competencia y la confianza en que la inflación se mantendrá bajo control.
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