La industrialización del Paraguay. Las amenazas y las oportunidades para acelerar el proceso

La era de la modernidad y el desarrollo se inicia con la revolución industrial, que transformó la forma de vivir de las personas. Paraguay sólo inició su proceso de industrialización a principios de este siglo gracias al boom de los comodities y su industria estuvo basada en productos agropecuarios (frigoríficos, lácteos y biocombustibles) y en la maquila, resultado de la transferencia de partes de las grandes industrias, a terceros países. El proceso se inició, pero sólo puede sostenerse abriendo mercados y con acuerdos de libre comercio con la mayoría de los países del mundo.

Invitados: Carina Daher y Marco Riquelme

Paraguay necesita financiamientos a largo plazo, promoción y tecnología para aumentar la industrialización

«La Industrialización del Paraguay. Las amenazas y las oportunidades para acelerar el proceso» fue el tema debatido en Plaza Pública DENDE, con la participación de Carina Daher, presidenta de la Cámara de Empresas Maquiladoras del Paraguay, y de Marco Riquelme, vicepresidente de Relaciones Internacionales de la Unión Industrial Paraguaya (UIP), bajo la moderación de Yan Speranza. Los panelistas coincidieron en la necesidad de aumentar la promoción, mejorar los servicios tecnológicos en el sector público y remarcaron la necesidad de contar con financiamientos a largo plazo para el sector industrial.

En materia de financiamiento, la falta de créditos a largo plazo impide realizar inversiones para adquirir maquinarias y frena la competencia con industrias de otros países. Entretanto, la promoción debe ser teledirigida y la política de sustitución de importaciones debería darse a través de incentivos.

Marco Riquelme considera que Paraguay tiene varios inhibidores a la hora de industrializarse. En primer lugar está el tamaño de nuestro mercado, ya que es pequeño. A esto se suma que nuestro mercado está colmatado por el contrabando, pues se estima que el 30 % de los productos de consumo masivo y domisanitario adquiridos en nuestro país son de origen informal y de contrabando.

Si bien se observa un crecimiento de la preferencia del consumidor por los productos paraguayos, con el Mercosur hay una balanza comercial negativa de 3.000 millones de dólares al año. «¿Por qué las multinacionales no invierten en Paraguay? Esa es la pregunta que tenemos que hacernos, y es ahí de dónde tenemos que partir para empezar a hacer políticas públicas, para que realmente esa gente se sienta atraída para venir a invertir acá», aseguró.

Riquelme lamentó que los bancos no estén preparados para financiar a largo plazo a las industrias y criticó que el Banco Nacional de Fomento, que debe fomentar la creación de empleo y la industrialización del país, sea actualmente un banco de consumo.

«Nosotros tenemos ganas de invertir, de crecer, de arriesgarnos, pero solamente las empresas que tienen otras fuentes de ingreso pueden invertir, aquel emprendedor o aquella persona que quiere invertir para una industria o que provea algo para el sector industrial no lo puede hacer porque no existen productos (financieros) para que pueda desarrollar su industria”, se quejó.

Otra problemática guarda relación con la instalación de parques industriales y la falta de servicios básicos que giran en torno a estos parques, así como la falta de mandos medios que permita atraer más inversión extranjera en Paraguay.

A ello, Riquelme sumó que nuestro país tiene que hacerse respetar en el Mercosur y no permitir que algunos países tengan privilegios sobre los demás miembros. «Tenemos que decidir como país qué queremos, qué tipo de país queremos seguir siendo: un país importador que se mueve en frontera, o queremos ser un país exportador y creador de marcas», aseveró.

El titular de DENDE, Alberto Acosta Garbarino, recordó que tras la finalización de la Segunda Guerra Mundial, los países comenzaron una carrera hacia la industrialización, que fue ganada por Asia. «Hoy Asia es un polo de desarrollo, un polo industrial muy importante, sin embargo América Latina se ha quedado envuelta en el populismo, en el proteccionismo, y de alguna manera no hemos podido integrarnos a ese proceso de industrialización que es fundamental para el desarrollo de los países.», indicó.

Refirió que dentro de América Latina, Paraguay ha sido uno de los más rezagados, ya que nuestro país nunca tuvo un proceso acelerado de desarrollo industrial. No obstante, hay aspectos positivos tras el boom de los comodities y el desarrollo del sector agropecuario, a lo cual se suma el Régimen de Maquila, que permitió el aumento de la participación de la industrialización a un 20 % del producto interno bruto (PIB).

«El problema nuestro es el desafío de cómo seguimos creciendo e indiscutiblemente el desarrollo industrial de Paraguay va a ir muy de la mano del acceso a los grandes mercados. Las industrias hoy requieren de grandes inversiones, sofisticados equipos y solamente es viable ese tipo de industrias si puede acceder a mercados internacionales”, aseguró.

Mencionó que el acuerdo con el Mercosur debe ser perfeccionado y mejorado en los próximos años, pero además nuestro país requiere abrir otros mercados y ahí es fundamental acuerdos de libre comercio con Europa, con Estados Unidos y con los países asiáticos.

Para Carina Daher, la falta de inversión en tecnología de parte del Estado para procesar las documentaciones del sector privado y acortar los plazos de respuesta es otro factor que impide un mayor crecimiento del sector industrial.

Actualmente, el sector de Maquila emplea a 22.000 personas en forma directa y a casi 60.000 en forma indirecta, a través de 254 empresas. Se espera que este año la exportación del sector supere los 1.000 millones de dólares.

Una de las ventajas competitivas en el sector de Maquila es la mano de obra y la flexibilidad a la hora de entrenar al trabajador paraguayo, así como la efectividad en la producción. «No hay un techo para el Régimen de Maquila para crecer. Nosotros creemos que somos una de las anclas, una de las banderas para la industrialización porque ofrecemos esa capacitación”, agregó.

Finalmente, Yan Speranza dijo que el sector industrial es clave para el desarrollo, fundamentalmente para países como el nuestro, y que si bien Paraguay está empezando a tener un crecimiento, aún es lento. Sobre la Maquila señaló que hay un modelo exitoso, pero tiene dificultades relacionadas con la gestión pública y la falta de tecnología que permite facilitar procesos. “Ese es el desafío que se tiene a partir de ciertas políticas públicas y están dadas las condiciones para que este sector, el industrial, tenga un crecimiento explosivo y ya no solamente dependamos de la exportación de productos primarios”, destacó.

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