Crédito y desarrollo

Más personas acceden al crédito, con oportunidades y desafíos para sostener su desarrollo.
Un experto en desarrollo financiero, Ross Levine, sostiene que los países con sistemas financieros fuertes, capaces de canalizar más créditos, tienden a crecer más rápido.

El crédito cumple un rol similar a las rutas, puesto que permite comerciar, adquirir maquinarias y producir, todo lo cual fomenta los emprendimientos y la movilidad social.

Para desarrollar el crédito hay que reforzar la confianza. Se trata de hacer cumplir los contratos, velar por los derechos de propiedad, acceder a buena información, entre otros.

En las últimas décadas Paraguay ha registrado un importante crecimiento del crédito, el que habría crecido alrededor del 10% (nominal) en el 2025. Entonces, la relación de los créditos sobre el Producto Interno Bruto (PIB) habría llegado al 52% en el 2025, el nivel más alto en los últimos treinta años.

Si bien este valor es bueno si se compara con países similares, es aún bajo frente a otras economías emergentes, donde el crédito se ubica entre el 60% y el 100% del PIB.

También se amplió el acceso. A noviembre del 2025, la cantidad de personas con acceso al crédito subió 26% interanual, y la cantidad de operaciones aumentó 40%. Entonces, más personas acceden y lo usan con mayor frecuencia.

Algunos advierten que promover el crédito puede llevar a un endeudamiento excesivo. Esta visión desconoce que los países con poco ahorro requieren de los créditos para financiar las inversiones. El endeudamiento es positivo cuando se realiza de manera informada y responsable.

Un indicador para evaluar si el crecimiento del crédito es saludable es la diferencia entre la ratio del crédito sobre PIB y su tendencia, denominada brecha del crédito. Esto indica si el crédito crece demasiado rápido o a un ritmo razonable.

Tomando estos datos, el crédito crecía por encima de la tendencia hasta mediados del 2025, algo comprensible para una economía en expansión. Luego, esta brecha del crédito se fue moderando –hasta volverse negativa– en el segundo semestre, influido seguramente por las tasas de interés más altas y el contexto de menor liquidez.

Entonces, se podría decir que el crecimiento del crédito ha sido saludable, acorde con la tendencia, sin señales de un sobre calentamiento o desequilibrios. Claro que se deberían revisar otros indicadores, para tener una evaluación exhaustiva.

La economía tiene un déficit persistente entre las exportaciones e importaciones, que de forma amplia se denomina cuenta corriente. Esto denota un nivel de gastos mayor a los ingresos, lo cual se relacionaría con los créditos al consumo, servicios y viviendas, que crecen cerca del 24% interanual a noviembre. Se trata de otros indicadores a monitorear.

El desafío es evitar un freno al crédito y lograr que siga ampliándose de manera saludable, especialmente considerando las necesidades de financiamiento de las pequeñas y medianas empresas. El acceso al crédito en buenas condiciones es fundamental para elevar la productividad, formalizar las empresas y diversificar la producción del país.

En esta línea, la ampliación de las transacciones en el Sistema de Pagos del Paraguay (SIPAP) ha sido fundamental para una mejor trazabilidad de los ingresos y gastos, lo que facilita el análisis crediticio. Asimismo, las recientes normativas sobre las empresas de tecnologías financieras (Fintech) abren nuevas opciones para el acceso al crédito.

Aunque persisten desafíos importantes. Uno de ellos es la falta de información financiera completa, conocida como asimetría de información. Al respecto, incorporar a las cooperativas a la central de información financiera sería un avance clave para mejorar el conocimiento de los clientes por parte de las entidades financieras.

Otro es ampliar las garantías. En ese ámbito, el uso de las garantías mobiliarias –como inventarios, mercaderías, cuentas por cobrar– a través del Sistema Electrónico de Operaciones Garantizadas (SEOG), podría ampliar el acceso al crédito. Ahí la banca pública puede desempeñar un rol importante.

En síntesis, hoy se tiene un sistema financiero con un crecimiento sano, con oportunidades para consolidar la ampliación del crédito, fortaleciendo la información financiera y ampliando las garantías.

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